jueves, enero 25, 2007

mi diario de dicembre - andreea

Hola!

¿Cómo están? Espero que ambos hayan pasado excelentes vacaciones y que aprovecharon plenamente de las fiestas de fin del año y disfrutaron su tiempo libre. En lo que se refiere a mí, me siento mucho más descansada y lista para regresar al instituto.
Pasé Navidad en casa, con mi familia. Por otra parte, los regalos que recibí de la parte de mis padres me gustaron mucho. También fui feliz de volver a ver una parte de la familia de mi padre cuyas noticias no tenía más desde hacía unos meses. Fue agradable encontrar a todo el mundo alrededor de una mesa y poder de nuevo discutir al cabo de todo este tiempo.
Sin embargo, aún más me divertí la Nochevieja, que pasé con tres amigas en un pueblito que se encuentra cerca de mi ciudad, Crépy-en-Valois, y que se llama Feigneux. En la primera fotografía, se pueden ver dos de mis amigas que estaban cantando y bailando delante del árbol de Navidad, mientras que tomaba las fotografías. Los padres de la amiga en la casa de quien nos encontrábamos habían invitado a su familia y a sus amigos, y estábamos así cerca de una veintena de personas que debían pasar la noche juntos. Comimos mucho: después de las tartas aperitivos, también se nos sirvió salmón, pasteles de queso, setas a la salsa y morcilla en primer plato. Después, pudimos probar pierna de cordero con patatas. Se nos sirvió a continuación queso, y luego los postres (crema de chocolate, y leños, es decir, helados de chocolate y de vainilla) y chocolates. Por lo que se refiere a las bebidas, los huéspedes bebieron, fuera de las sodas (Coca-Cola, Fanta, etc.) el tradicional vino, el whisky y sobre todo el ron al plátano, una especialidad antillesa. Obviamente, a medianoche, todos brindamos con nuestras copas de champaña y nos deseamos lo mejor para el año que acababa de comenzar.
Luego salimos a tomar el aire, antes de volver a casa y seguir bailando y cantando Tomamos fotografías y rodamos, para guardar los mejores recuerdos posibles de esta fiesta. Después de la salida de los invitados, arreglamos la casa, luego terminamos la noche jugando a las cartas hasta las ocho de la mañana. Solo nos hemos acostado una vez vueltas a nuestras casas, en Crépy, muy cansadas, pero felices y contentas por comenzar tan bien el año 2007.
Aparte de estas dos noches, aproveché bien de las vacaciones para salir: fui varias veces al patinadero, la semana pasada, también al cine, y a París ayer, con una amiga alemana. Le mostré el casco antiguo de París, la Isla de la ciudad, y los muelles, que son mis lugares preferidos en la capital. Fuimos a pasear en las viejas calles del Barrio Latino y charlamos mucho.
Estoy segura de que hayan aprovechado también de sus vacaciones y espero con impaciencia sus noticias. En espera de sus cartas, les mando todas mis amistades y les deseo un feliz año 2007...

Andreea